
Joveret Majané Kaitz 2015

Tnuá Israel Hatzeirá
En palabras de Max Nordau el fracaso de la emancipación puede describirse de la siguiente manera:
“La emancipación de los judíos no es la consecuencia del reconocimiento de que se había obrado mal con respecto a un grupo determinado de personas; es únicamente consecuencia del rectilíneo modo de pensar geométrico del racionalismo francés del siglo XVIII. Apoyándose meramente en la lógica, y sin tomar en cuenta los sentimientos vivos… La lógica inflexible de los hombres de la gran revolución los llevó de la declaración de los derechos del hombre a la emancipación de los judíos. Todo hombre tiene por naturaleza derechos determinados; los judíos son hombres, por consiguiente, los judíos tienen por naturaleza los derechos del hombre”
Lo que desencadenó el fracaso de la emancipación fue una crisis identitaria: al querer integrarse a la sociedad gentil el judío tuvo que enfrentar por primera vez los “dilemas modernos de la identidad judía”. El estilo de vida judío entraba en conflicto con el nuevo estilo de vida que pretendían llevar los judíos emancipados (respetar shabbat, la kashrut, las festividades judias), además de un entorno social en el que el antisemitismo no había desaparecido sino que había evolucionado en sus argumentos a los del llamado antisemitismo moderno.
Es así que el judío pareciera encontrarse una vez más alienado y separado del resto de la sociedad.
“La idea del nacionalismo a enseñado a todas las naciones su propio valor, a ver sus cualidades y valores específicos, e implantó en ellas el fuerte deseo de autodeterminación. Esta idea no podía simplemente pasar entre los judíos sin dejar su marca en ellos. Los aleccionó para que pensaran y se sintieran a si mismos como lo que habían olvidado que eran: una nación per se que busca un futuro nacional normal para su pueblo”
Es justamente este problema de identidad lo que el sionismo viene a solucionar, aportando una solución nacional- enaltecida por el auge de los movimientos nacionales- a un problema nacional.
El mensaje que debe captarse es que el problema central sobre el que orbitan todas estas cosas, lo que tratan de solucionar es la crisis de identidad que sufren los judíos al momento de ser “emancipados”. ¿Deben los judíos cerrarse a la emancipación, asimilarse totalmente y olvidar (si es que es eso posible) su identidad judía? ¿o recobrar su setimiento nacional, aletargado durante dos mil años y luchar para ser una nación libre y soberana en su propia tierra?
El problema judío no es un problema meramente religioso, ¿cuál sería el problema de ser, por ejemplo judío y Argentino en ese caso? Siendo nacionalidad y religión dos conceptos bien diferenciados. El problema judío es más profundo, ¿podían realmente los judíos franceses que acudían a las escuelas gentiles sentirse identificados cuando les contaban que eran descendientes de los antiguos galos? ¿Compartían esos judíos una historia en común con sus conciudadanos cristianos? Es por eso el carácter nacional de la problemática que enfrentaban los judíos y es por eso la necesidad de una respuesta nacional: El sionismo.
Surgimiento del Sionismo
En el Primer Congreso Sionista en 1897, dirigido por Teodoro Hertzl, el movimiento sionista adopta el llamado “programa de Basilea”, donde se establece como objetivo la creación de un estado judío en Eretz Israel, y como medios prácticos para lograrlo propone:
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La promoción de asentamientos judíos de agricultores, artesanos, comerciantes en Eretz Israel.
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La federación de todos los judíos en grupos locales o generales, de acuerdo con las leyes de los diferentes países.
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El fortalecimiento del sentimiento y la conciencia judía.
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Medidas preparatorias para el logro de los subsidios gubernamentales necesarios para la realización de los objetivos sionistas.
Si nos fijamos estos cuatro puntos son los que caracterizan al movimiento sionista en sus años fundadores, la aparición de los movimientos juveniles (las tnuot), los jalutzim que emigraron hacia eretz Israel para “desecar los pantanos y hacer florecer los desiertos”, las aliot (primera, segunda, tercera, cuarta, bet), la construcción de los kibutzim y moshavim. En fin, la estructuración del Ishuv judío en la palestina.
Esa idea sionista y todo este movimiento revolucionario fueron los que en 1948 lograron la igualdad del pueblo judío entre las demás naciones, cumpliendo el anhelo milenario de ser un pueblo libre en nuestra tierra, la Creación del Estado de Israel.
Origen del Movimiento Sionista

