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Antisemitismo moderno en Europa

             El antisemitismo, en sentido amplio del término, hace referencia a la hostilidad hacia los judíos basada en una combinación de prejuicios de tipo religioso, racial, cultural y étnico.

 

             En sentido restringido, el antisemitismo se refiere a la hostilidad hacia los judíos, definidos como una raza, no como un grupo religioso, concepción moderna que habría surgido a mediados del siglo XIX como una derivación del racismo y del nacionalismo, diferenciándose así del "antisemitismo religioso" anterior que algunos historiadores prefieren llamar antijudaísmo.

 

             Con el término antisemitismo moderno, se hace referencia al antisemitismo surgido en la segunda mitad del siglo XIX en Europa y que presenta dos nuevas e importantes novedades respecto al antijudaísmo cristiano de los siglos anteriores.

 

             La primera es que los judíos son considerados como los enemigos de todo el género humano, no sólo de Cristo y de su Iglesia, ya que según los nuevos antisemitas, los judíos han puesto en marcha una gran conspiración mundial destinada a dominar a todos los pueblos de la tierra. La segunda es la propia definición del judío, que deja de ser identificado con un grupo religioso, para pasar a serlo de una "raza", aunque estos nuevos antisemitas no dejarán de recurrir a las viejas acusaciones contra los judíos, como profanadores de hostias o autores de crímenes rituales, propias de la tópica imagen diabólica medieval del judío que sigue viva en el antisemitismo moderno.

 

             Según el historiador español Gonzalo Álvarez Chillida el nuevo antisemitismo

se explica por el cambio de la posición de los judíos en el seno de las sociedades

europeas occidentales tras las revoluciones liberales que pusieron fin a las

discriminaciones legales que sufrían.

 

             Así, las viejas comunidades judías, discriminadas y encerradas en sus guetos,

pasaron a ser comunidades florecientes y emancipadas cada vez más integradas en la

sociedad gentil y con algunos de sus miembros experimentando un rápido ascenso

social. Es precisamente este ascenso de los judíos del gueto lo que provoca en gran

medida la reacción antisemita de ciertos sectores.

Caricatura antisemita en Hungría 1873

Caso Dreyfuss

            El caso Dreyfus tuvo como origen un error judicial sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo en el que la víctima fue el capitán Alfred Dreyfus (de origen judío nacido en Alsacia el 9 de octubre de 1859) y que durante 12 años, de 1894 a 1906, conmocionó a la sociedad francesa de la época, marcando un hito en la historia del antisemitismo.

 

            A finales de 1894, el capitán del Ejército Francés Alfred Dreyfus fue acusado de haber entregado a los alemanes documentos secretos. Enjuiciado por un tribunal militar, fue condenado a prisión perpetua y desterrado en la Colonia penal de la Isla del Diablo situada a 11 km de la costa de la Guayana francesa (Sudamérica), por el delito de alta traición. En ese momento tanto la opinión pública como la clase política francesas adoptaron una posición abiertamente en contra de Dreyfus.

 

            Convencida de la injusticia de la condena, la familia del capitán, con su hermano Mathieu al frente, intentó probar su inocencia y para ello recurrieron a los servicios del periodista Bernard Lazare. Simultáneamente, el coronel Georges Picquart, jefe del servicio de contraespionaje, comprobó, en marzo de 1896, que el verdadero traidor había sido el comandante Ferdinand Walsin Esterhazy. El Estado Mayor se negó, sin embargo, a reconsiderar su decisión y sacó a Picquart de Francia destinándolo al norte de África.

A pesar de las intrigas del ejército para evitar la revisión, en 1898 el Tribunal Supremo reabrió el caso y al año siguiente anuló la sentencia que condenó a Dreyfus, ordenando realizar un nuevo Consejo de Guerra, que se efectuó en Rennes ese mismo año. Contra todo pronóstico, Dreyfus fue condenado otra vez, ahora a diez años de trabajos forzados, aunque en este fallo el tribunal mencionó que existían «circunstancias atenuantes». Diez días después, agotado y con su salud quebrantada por cuatro largos años de prisión en condiciones inhumanas, Dreyfus aceptó el indulto que le concedió el presidente Émile Loubet.

 

            En 1906 su inocencia fue reconocida oficialmente por la Corte de Casación a través de una sentencia que anuló el juicio de 1899 y decidió la rehabilitación del capitán Dreyfus, decisión inédita y única en la historia del derecho francés. Rehabilitado, el capitán Dreyfus fue reintegrado al ejército con el rango de comandante, participando luego en la Primera Guerra mundial. Falleció en 1935.

 

            Las consecuencias del Caso Dreyfus fueron de gran importancia, impactando en todos los aspectos de la vida pública francesa: política (desde el éxito de la Tercera República, en la que el caso adquirió el estatus de mito, hasta la renovación del nacionalismo), militar, religiosa (limitó la reforma del catolicismo francés y la integración republicana de los católicos), social (en su transcurso se creó la Liga Francesa para la defensa de los Derechos del Hombre y el Ciudadano), jurídica, los medios de comunicación, diplomática y cultural (el término "intelectual" fue acuñado precisamente durante el caso).

 

            El Affaire Dreyfus también tuvo un considerable impacto internacional, como el haber definido las ideas del padre del sionismo, Teodoro Herzl y haberlo impulsado a fundar la Organización Sionista Mundial en 1897, así como las manifestaciones antisemitas en el seno de las comunidades judías de la Europa Central y Occidental.

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TNUA ISRAEL HATZEIRA

Elaborada por la Vaadá Jinuj 2015

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